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Un informe señala que 25 minutos de ejercicio semanales benefician las funciones cognitivas

Una investigación reciente basada en datos de más de 10.000 personas indica que dedicar apenas 25 minutos semanales a la actividad física genera efectos positivos notables en la estructura y bienestar del cerebro, ayudando a prevenir el deterioro mental y enfermedades neurodegenerativas; el análisis concluye que incluso niveles reducidos de movimiento contribuyen significativamente al mantenimiento del volumen cerebral con el paso del tiempo.

Un análisis realizado sobre individuos de entre 18 y 97 años reveló que quienes realizaban actividades físicas como ciclismo, natación o caminatas durante un mínimo de 25 minutos semanales presentaban un mayor volumen cerebral que quienes llevaban una vida inactiva, independientemente de la edad; este efecto fue especialmente notorio en zonas cerebrales vinculadas a la memoria y al razonamiento, que suelen deteriorarse con el paso del tiempo, incrementando la posibilidad de trastornos cognitivos.

“Este es un hallazgo emocionante y nos da más combustible para la idea de que estar físicamente activo puede ayudar a mantener el volumen cerebral a lo largo de la vida”, expresó David Raichlen, profesor de ciencias biológicas y antropología de la Universidad del Sur de California.

Los hallazgos generan interrogantes respecto al tipo y la duración ideal de actividad física para lograr mejoras sustanciales. Según Cyrus A. Raji, docente en las áreas de neurología y radiología en la Universidad de Washington en St. Louis y principal autor de la investigación expresó: “Parecía una cantidad alcanzable para la mayoría de la gente”.

La investigación, sustentada en el análisis de más de diez mil imágenes cerebrales, evidenció una tendencia definida: quienes realizaban actividad física moderada al menos 25 minutos semanales presentaban un volumen cerebral superior al de los individuos inactivos, con diferencias notorias en zonas como la sustancia gris, la sustancia blanca, el hipocampo y los lóbulos frontal, parietal y occipital.

“Es sorprendente y alentador ver efectos tan generalizados en el cerebro de personas que hacían tan poco ejercicio”, comentó Raji. 

En conclusión, la investigación respalda que la actividad física, aunque sea limitada, puede generar efectos positivos en el bienestar cerebral. Si bien aún no se comprende del todo el mecanismo mediante el cual influye el movimiento corporal sobre el sistema nervioso, se plantea que podría ayudar a disminuir procesos inflamatorios y favorecer tanto el desarrollo de nuevas neuronas como la formación de vasos sanguíneos en el cerebro.

“Estudios como este continúan proporcionando pruebas sólidas de que mover el cuerpo, incluso una pequeña cantidad, puede tener un impacto en la salud del cerebro, y que nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para empezar”, finalizó Raichlen.

Por Edición Digital

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