La reactivación de los trabajos ocurre en el contexto de las recientes evasiones en dependencias de detención en la capital. La futura prisión se ubica en un terreno de 80 hectáreas y ofrecerá espacio para 2.240 internos. Se espera que la construcción esté concluida hacia finales de este año.
Ante la situación crítica de las dependencias de detención en la capital, la administración de Jorge Macri reanudó la construcción del Nuevo Centro Penitenciario Federal VII en Marcos Paz. Al concluirse, se habilitará el traslado de reclusos desde Devoto y otras prisiones locales. “El reinicio de la obra es una respuesta concreta para que los porteños vivan más seguros”, expresó el mandatario.
A comienzos de diciembre, Macri asignó provisionalmente el último segmento de la obra para finalizar el complejo carcelario. A través de un comunicado en el Boletín Oficial, el Ministerio de Infraestructura encargó a la firma Criba la finalización del 30% pendiente del penal federal. La inversión destinada a la “Finalización y completamiento del Centro Penitenciario Federal VII – Ricardo Gutiérrez, Marcos Paz – Fase 4” asciende a $96.984.788.780,00.
El miércoles pasado comenzaron con dicho proyecto: “Nos importa mucho más resolver que discutir. Y lo que tenemos que hacer es terminar la cárcel”, indicó el Jefe de Gobierno esta jornada, en un trayecto que inspeccionó deberes.
Macri estuvo junto a los titulares de Seguridad, Waldo Wolff; Infraestructura, Pablo Bereciartua; y Justicia, Gabino Tapia, además del secretario de Seguridad, Ezequiel Daglio. Se espera que la culminación de las labores ocurra antes de que termine el año.
Cuando se complete el proyecto y se apruebe la transferencia de los reclusos desde Devoto hacia Marcos Paz, el Parlamento de la Ciudad decidirá el destino de los terrenos delimitados por las avenidas Pedro Lozano, Desaguadero, Nogoyá y Bermúdez, en la Comuna 11.
“Hoy nuestras comisarías y alcaidías están llenas de detenidos por delitos federales: 9 de cada 10 detenidos no deberían estar ahí, sino cumpliendo sus condenas en cárceles como ésta. Las comisarías y alcaidías no son lugares de permanencia. Esto no sólo pone en riesgo a los policías y al personal, también afecta la seguridad y el bienestar de los vecinos”, enfatizó el gobierno de La Ciudad.
El gobierno porteño intensifica los trabajos para concluir la construcción del penal en Marcos Paz.
El nuevo centro penitenciario se ubicará en un terreno de 80 hectáreas, con espacio para 2.240 internos. Contará con cuatro módulos, un edificio administrativo, uno para programas y servicios (EPS) destinado al control de la seguridad interna, una zona de atención médica, salas de videoconferencias para reuniones entre reclusos y expertos, espacios para visitas, un gimnasio y un área educativa para formación y desarrollo laboral.
También dispondrá de una zona para el reparto de alimentos y un complejo compuesto por módulos residenciales, organizados en cinco áreas autónomas, que incluirán canchas de fútbol y espacios destinados a huertos.
“La obra se había suspendido por la mala relación que había con el gobierno de Alberto Fernández, que nos complicó la vida porque no se llevaban los detenidos en las comisarías y en las alcaidías de la Ciudad. Ahora vamos a tener mayor capacidad para alojar detenidos y en un tiempo sacar la cárcel de Devoto, un anhelo del barrio y de toda la Ciudad”, afirmó.
En noviembre reciente, la administración porteña pactó con la titular de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, la instauración de un Servicio Penitenciario local. Un mes más tarde, firmaron el convenio que traslada las facultades del Servicio Penitenciario Federal a la jurisdicción de la Ciudad para infracciones no federales.
“Esto permite que los detenidos que cometieron ilícitos en el ámbito de la Ciudad sean custodiados por personal penitenciario especializado”, comentó y luego concluyó: “Se trató de un paso más en la consolidación de la autonomía porteña y de la lucha contra la inseguridad”.
Por Edición Digital

