A lo largo de enero, más de 700 pequeños aprovecharon la oferta educativa del museo, que formó parte de una iniciativa especial para las vacaciones, brindando una experiencia enriquecedora y recreativa en el contexto de su programa estival.
El Museo Benito Quinquela Martín fue parte de una nueva edición del ciclo Vacaciones en la Escuela, llevado a cabo durante el verano. Durante todo enero, más de 700 niños tuvieron la oportunidad de sumergirse en las actividades culturales y educativas del museo, que se enmarcaron en este programa del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ofreciendo a los jóvenes una experiencia lúdica y formativa única en su tipo.
En cuanto a las experiencias diseñadas para los niños, los estudiantes de nivel primario se sumergieron en una narración ficticia especialmente elaborada para esta actividad, que les permitió explorar y establecer conexiones con una selección de obras destacadas de la colección de Arte Argentino y Mascarones de proa. Esta historia, ideada por el equipo educativo del museo, invitó a los pequeños a reconocer y reflexionar sobre diversas emociones, mientras participaban activamente en el desarrollo de la trama. A lo largo de la experiencia, los niños tuvieron la oportunidad de proponer nombres para algunos de los personajes, imaginar posibles desenlaces y hasta componer un poema romántico, como parte de un taller de escritura y dibujo que cerró la actividad, fomentando tanto la creatividad literaria como la expresión visual.
Para los estudiantes de nivel medio, la propuesta consistió en una experiencia inmersiva inspirada en el concepto de una sala de escape. A través de una serie de acertijos y pistas interconectadas, los jóvenes tuvieron que descubrir tres palabras clave, las cuales estaban representadas visualmente en las piezas de la colección del museo. Estas palabras eran esenciales para “desbloquear” la salida del museo, creando un desafío intelectual que los invitaba a explorar las obras desde una perspectiva más profunda y a trabajar en equipo para resolver los enigmas. Además de estimular su pensamiento crítico y creatividad, la actividad permitió a los adolescentes conectar de manera dinámica con el arte, transformando su visita en una aventura interactiva llena de aprendizaje y diversión.
Queremos expresar nuestro sincero agradecimiento a todos los participantes por su energía, dedicación y esfuerzo en valorar y preservar el patrimonio cultural, mientras se sumergían en la diversión colectiva. Su entusiasmo hizo de esta experiencia algo verdaderamente especial. Nos llena de ilusión pensar en futuros encuentros, y esperamos poder compartir más momentos enriquecedores y llenos de aprendizaje en nuevas ediciones de este programa.
Por Edición Digital

