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El restaurante tradicional de San Telmo que ofrece excelentes precios

Situado en pleno San Telmo, «El Hipopótamo» destaca como uno de los restaurantes más representativos de Buenos Aires. Con una trayectoria de más de 100 años, este icónico establecimiento presenta recetas tradicionales a costos accesibles, ganándose el favor tanto de locales como de visitantes.

En la intersección de Brasil y Defensa, frente al reconocido Parque Lezama, «El Hipopótamo» se erige como un símbolo de la cultura culinaria local. Iniciado en 1909 bajo la denominación «La Estrella del Sur», ha sido escenario de incontables encuentros entre vecinos, artistas y viajeros. En diciembre de 2024, el local reabrió luego de una renovación que modernizó su infraestructura sin perder su autenticidad histórica. Así, la decoración conserva anuncios vintage y la famosa escultura de hipopótamo que inspira su nombre.

Con el paso de los años, su atractivo se mantiene intacto. Personalidades legendarias como Tita Merello y Ernesto Sábato solían ser asiduos, transformando el lugar en un espacio de café, charla y literatura. Hoy, continúa atrayendo tanto a locales como a turistas que buscan una vivencia genuina. Las mesas al aire libre, con vistas al Parque Lezama, permiten disfrutar de la panorámica urbana, mientras que el interior preserva el espíritu de antaño, con camareros experimentados y elementos decorativos que rememoran épocas pasadas. 

Una de las principales virtudes de «El Hipopótamo» radica en sus tarifas, las cuales se mantienen accesibles en medio del aumento de costos en el sector. En comparación con otros restaurantes cercanos, cuyos precios comienzan desde los $5.000, este establecimiento sigue ofreciendo alternativas más asequibles. Su menú, fiel a sus orígenes, incluye platos tradicionales como panchos con salchichas alemanas, traviatas con queso y ñoquis caseros, disponibles durante todo el año. Además, ha incorporado propuestas modernas para captar la atención de un público más juvenil.

El platillo insignia de este establecimiento es el bife de lomo a caballo, una porción generosa de carne asada, acompañada de dos huevos fritos y servida con papas fritas o fideos en forma de moñitos. Este clásico de la gastronomía local refleja la esencia del bodegón: abundancia, sabor y tradición. Aunque los camareros sugieren pedirlo «a punto» o jugoso, algunos turistas prefieren que se cocine más tiempo, lo que genera discusiones entre los comensales más puristas. Para los que disfrutan de lo dulce, los panqueques rellenos con dulce de leche y la tarta de queso son de las opciones más solicitadas, siendo recomendadas frecuentemente por quienes ya conocen el lugar.

Además de su oferta culinaria, «El Hipopótamo» se ha consolidado como un lugar de encuentro para residentes y visitantes internacionales. A lo largo del día, el local recibe a sus habitués, quienes saborean un café con leche acompañado de medialunas por la mañana, platos sustanciosos al mediodía y cenas acompañadas de vino al caer la noche. Las conversaciones entre los locales y los turistas son una constante, creando una atmósfera de convivencia y cercanía.

Por Edición Digital

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