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Alerta por tifoidea en CABA: síntomas, modos de transmisión y prevención

El Ministerio de Salud de la Nación activó una advertencia sanitaria luego de confirmarse un brote de tifoidea, relacionado con productos alimenticios contaminados. La alarma creció tras investigarse la posible conexión con el deceso de una persona por esta enfermedad.

La tifoidea genera fuertes episodios febril y digestivos; su transmisión ocurre al consumir agua o alimentos contaminados. En los últimos días, se confirmaron cinco casos con la bacteria Salmonella Typhi, que no había ocasionado un contagio nacional desde hace 21 años.

La fiebre tifoidea se manifiesta con fiebre elevada y persistente, náuseas, vómitos, alteraciones intestinales como diarrea o estreñimiento, dolor abdominal, fatiga y dolor de cabeza, y en algunos casos, pueden aparecer erupciones en la piel.

De no detectarse a tiempo, puede ocasionar riesgos significativos. Se confirma a través de un examen sanguíneo y precisa terapia con antibióticos. Profesionales alertan que, aunque se logre la sanación, ciertos individuos podrían continuar siendo transmisores del patógeno, por lo que es esencial cumplir con el régimen terapéutico hasta recibir la autorización final.

Si no se administra la terapia correspondiente, la enfermedad puede derivar en problemas severos, tales como rupturas en el tracto digestivo o infecciones generalizadas que ponen en riesgo la vida. La tasa de mortalidad oscila entre el 1% y el 10%, lo que subraya la necesidad de una detección y atención tempranas.

El Ministerio de Salud sugiere optar por productos pasteurizados, evitar el consumo de huevos crudos o semicocidos, y mantener las carnes crudas separadas de otros comestibles sin enjuagarlas antes de la cocción. Es fundamental asegurar que las carnes se cocinen adecuadamente y conservar los alimentos a temperaturas apropiadas durante su preparación y guarda. Los alimentos con huevo crudo deben ser conservados en frío y consumidos dentro de un día.

La fiebre tifoidea es una enfermedad peligrosa que, aunque puede ser tratada, resulta en complicaciones graves si no se detecta y maneja a tiempo. La prevención juega un papel crucial, no solo a través de medidas sanitarias como el control de alimentos y agua, sino también mediante la educación y concientización de la población. Es fundamental que todos los sectores colaboren en la identificación y erradicación de los factores de riesgo, desde las autoridades sanitarias hasta los ciudadanos. Mantener un entorno seguro y saludable depende del compromiso conjunto para evitar brotes y proteger a las personas, especialmente a los grupos más vulnerables.

Por Edición Digital

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