Tras concluir la etapa experimental, la ruta que atraviesa el Casco Histórico del Microcentro comenzó a cobrar tarifa a los usuarios desde este viernes. Aquí se detallan las opciones para abonar.
La administración porteña, liderada por Jorge Macri, implementó el pago obligatorio para viajar en los buses eléctricos que operan en el Casco Histórico del Microcentro. A partir del viernes 1 de agosto, los usuarios deberán cancelar una tarifa de $506,39 por cada viaje.
Hasta el día anterior, el traslado en unidades eléctricas no tenía costo, como parte de la fase experimental iniciada el 7 de mayo. En casi tres meses, más de 100 mil individuos utilizaron el servicio, con un promedio de 2.000 usuarios diarios y una distancia recorrida de 64 kilómetros cada jornada, según datos oficiales.
Las unidades impulsadas por energía eléctrica enlazan Parque Lezama con Plaza San Martín, cruzando las zonas de Retiro, San Nicolás, Monserrat, San Telmo y La Boca. Mediante un trayecto con 36 paradas, ubicadas aproximadamente cada tres cuadras, cubren 7,3 kilómetros en sentido hacia y 5 kilómetros en el regreso.
Desde el comienzo, los responsables locales comunicaron que durante el período experimental el servicio sería gratuito. No obstante, la intención era implementar un cobro tras un plazo adecuado. A partir de este viernes, la tarifa por trayecto será de $506,39.
Distinguiéndose de otras rutas que poseen terminales SUBE, en esta oportunidad dicha modalidad no está disponible. “Los métodos de pago son: tarjetas de débito y crédito, además de celulares con tecnologías NFC”, detallan desde el portal oficial del Ministerio de Infraestructura dirigido por Pablo Bereciartua.
Aunque en el Casco Histórico el límite máximo es de 20 km/h debido a su condición protegida, las unidades eléctricas mantienen la misma rapidez que los ómnibus tradicionales. En vías regulares de San Telmo y áreas cercanas, la circulación alcanza entre 30 y 40 km/h según las regulaciones actuales, mientras que en avenidas como Martín García, punto de inicio del trayecto, el tope permitido es de 50 km/h.
Cada vehículo está equipado con dispositivos de vigilancia, detectores para registrar usuarios y tecnología de códigos QR que informa el arribo del siguiente colectivo. El centro de acopio, recarga y reparación está ubicado en la intersección de Ingeniero Huergo y Brasil, debajo de la ruta.
Además, la operación estará a cargo exclusivamente de choferas femeninas. La compañía Transportes Atlántida fue seleccionada para gestionar el sistema por un período de dos años. El parque móvil consta de doce unidades medianas, con una longitud de 7 metros y capacidad para 30 usuarios (13 con asiento). Estos vehículos poseen una autonomía de 170 kilómetros con batería completa y alcanzan una velocidad tope de 60 km/h.
Mediante la incorporación de unidades eléctricas, la Ciudad pretende comenzar un proceso tecnológico enfocado en disminuir la contaminación ambiental, dado que el sistema de movilidad aporta el 30 % de los gases responsables del efecto invernadero y representa una fuente significativa de ruido urbano.
Por Edición Digital

