El obelisco amaneció este sábado con una nueva estructura metálica, incorporada dentro del plan de restauración y realce del símbolo urbano.
Tras una serie de jornadas de intervención, el monumento porteño ahora tiene un cerramiento renovado que sustituyó a la antigua barrera que lo circundaba. Esta reciente instalación posee una forma curva, concebida para acoplarse de manera estética y equilibrada al entorno del nudo vial conformado por las avenidas 9 de Julio y Corrientes.
De acuerdo con lo señalado por voceros de la administración de la Ciudad, la estructura fue diseñada considerando las particularidades del sitio en que se ubica y mantiene coherencia visual con el cerramiento que protege a la Pirámide de Mayo, logrando un equilibrio entre resguardo físico y preservación histórica.
La sustitución del rejado que circunda al Obelisco fue realizada por la cartera de Espacio Público y Mantenimiento Urbano, en el marco de las intervenciones permanentes orientadas a la conservación y realce de este emblema de la Ciudad.
Asimismo, el obelisco ha sido objeto de diversas intervenciones ejecutadas durante los últimos meses por la administración local. Dentro de las transformaciones más recientes sobresale la habilitación, en abril pasado, de un elevador interno con cabina de vidrio, equipado con monitor digital y preparado para trasladar hasta tres pasajeros en cada recorrido.
Esa incorporación fue llevada a cabo preservando la configuración auténtica del monumento, dado que cada componente del sistema fue introducido individualmente a través del único acceso habilitado y posteriormente armado dentro del propio interior, de acuerdo con lo informado por la cartera correspondiente.
El elevador posibilita alcanzar en menos de sesenta segundos la planta número 55 dentro de la estructura, desde donde únicamente faltan treinta y cinco peldaños para arribar a la plataforma superior. Gracias a esta intervención, los visitantes obtienen la oportunidad de contemplar panorámicas de la avenida Corrientes, el barrio de Puerto Madero, la ribera y las construcciones más representativas del corazón de la Ciudad de Buenos Aires.
Para finalizar, estas intervenciones reflejan el compromiso de la Ciudad de Buenos Aires por conservar y modernizar sus íconos históricos, combinando la preservación del patrimonio con mejoras funcionales que permiten a los vecinos y turistas disfrutar plenamente de su riqueza arquitectónica y de las vistas que ofrecen sus monumentos más emblemáticos.
Por Edición Digital

