En una gran ciudad como Buenos Aires, el trayecto hace años que ya no se calcula por bloques sino por tiempo de viaje. Cada vez que se habilita un sistema de circulación urbana, el plano cambia y las viviendas situadas en el radio alcanzado aumentan su cotización. A esto se lo conoce como impacto por proximidad, una dinámica comprobada con el Metrobus y la traza H del subte, que nuevamente moverá la actividad de compra y venta de inmuebles a partir de las próximas mejoras de traslado en el distrito.
Durante los años venideros, la administración local promoverá tres iniciativas de gran escala que apuntan a transformar de manera profunda la conexión entre distintos puntos, lo que a su vez activará la actividad económica y habitacional en diversas zonas que en la actualidad se perciben como alejadas.
La estrategia de transporte de la Ciudad se sostiene en tres pilares centrales que atravesarán el territorio porteño:
La futura traza F del subterráneo representa el emprendimiento más relevante de los últimos diez años. Con un recorrido de diez kilómetros y doce paradas, enlazará el barrio de Barracas con Palermo y brindará conexión con el resto de los ramales actuales. Además, pasará por sectores estratégicos como Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás y Recoleta.
Ómnibus impulsados con energía eléctrica en el área histórica conformarán el primer servicio ambiental de este tipo y enlazarán Plaza San Martín con Parque Lezama. La meta es restablecer la vinculación en esa zona tradicional —que incluye Retiro, el centro financiero, San Telmo y La Boca— luego de la disminución de recorridos generada por el Metrobus de la avenida 9 de Julio.
El Trambús del corredor norte será una unidad eléctrica con gran capacidad de pasajeros que unirá Ciudad Universitaria con Retiro. Asimismo, permitirá combinaciones ágiles con ferrocarriles y subtes, generando un efecto directo en esa franja de la capital.
Al cruzar los recorridos de los próximos sistemas de traslado dentro del distrito, aparece un panorama preciso de chances para apostar en ladrillos. De acuerdo con las cotizaciones vigentes informadas por Zonaprop, estas son las áreas con mayor proyección:
Barracas (US$ 2.053 por metro cuadrado): se perfila como la protagonista. Al transformarse en punto inicial del ramal F, ya no dependerá solo del ómnibus y pasará a ocupar un lugar clave dentro de la red. Se prevé una expansión marcada de emprendimientos habitacionales.
San Cristóbal (US$ 1.879 por metro cuadrado): durante años tuvo escasa presencia del subte, aunque ahora contará con enlace directo hacia la zona céntrica y también hacia los extremos norte y sur. Presenta amplio potencial de avance y buen rendimiento esperado.
San Telmo (US$ 2.112 por metro cuadrado): el trayecto de unidades eléctricas reducirá su desconexión en materia de traslado colectivo y otorgará un renovado impulso a su fuerte movimiento vinculado con visitantes y locales gastronómicos.
Monserrat (US$ 2.209 por metro cuadrado) junto con San Nicolás (US$ 1.807 por metro cuadrado): incorporarán paradas del nuevo subterráneo y servicios sustentables, lo que dinamizará la transformación del antiguo centro de oficinas hacia un esquema combinado de hogares y espacios laborales.
Recoleta (US$ 2.731 por metro cuadrado): pese a tratarse de un sector afianzado, el nuevo recorrido subterráneo optimizará los desplazamientos internos en un punto con elevada concentración poblacional donde la infraestructura actual resulta insuficiente.
Belgrano y Núñez (US$ 3.214 por metro cuadrado): el vehículo guiado será determinante para alumnos, profesores y empleados que se trasladan hacia el campus universitario y la terminal ferroviaria, fortaleciendo así el interés por rentas en ese entorno.
Por Edición Digital

