En el marco de la Revolución de Mayo, se distribuirán emblemas patrios a la comunidad desde el ámbito institucional porteño.
El domingo 25, desde las 11 h, el Salón de Banderas participará en la Feria de Mataderos con una entrega de distintivos nacionales en conmemoración de la fecha histórica.
“Con la entrega de estas insignias invitamos a nuestros vecinos a reconectar con los emblemas que forjaron nuestra identidad. En un espacio popular y de encuentro como la feria, la Ciudad propone recordar que estos distintivos no pertenecen sólo al pasado, sino que siguen construyendo presente y futuro”, subrayó César Torres, secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano porteño.
Símbolo central de nuestra identidad, la escarapela surgió en pleno proceso emancipador. En 1812, Manuel Belgrano propuso su adopción para diferenciar a las fuerzas patriotas, ante la similitud de uniformes con el ejército realista. Aprobada por el gobierno de entonces, esta insignia dio paso, poco después, al diseño de la bandera nacional.
En ese contexto, el gobierno de la época se opuso en un principio a adoptar una nueva bandera, ya que persistía la ficción política de fidelidad a Fernando VII, conocida como la “Máscara de Fernando”, que encubría el impulso independentista. Sin haber recibido la negativa oficial, Belgrano enarboló por primera vez la enseña celeste y blanca el 27 de febrero de 1812 en Rosario, junto al río Paraná.
Aunque no fue incorporada en la normativa oficial de símbolos patrios de 1944 —que reconoció únicamente al himno, la bandera y el escudo—, la escarapela logró afianzarse como emblema identitario de profundo valor simbólico. Su uso se mantiene vigente en fechas patrias, especialmente desde que, en 1935, el Consejo Nacional de Educación estableciera el 18 de mayo como día oficial para su conmemoración.
Además de evocarse el inicio del proceso emancipador, cada 25 de mayo se rememora la entrega de la enseña de la Libertad Civil, obsequiada por Belgrano al pueblo jujeño en 1813 como muestra de gratitud por su heroísmo durante el Éxodo. En 2015, dicha pieza fue declarada emblema histórico y segunda insignia nacional mediante una disposición legislativa.
Por Edición Digital

