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Encienden monumentos emblemáticos por el “Síndrome de Tourette”

Durante la jornada de ayer, la cartera de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires iluminó símbolos arquitectónicos destacados, tales como el Puente de la Mujer y el Planetario, con el propósito de dar a conocer la relevancia de la detección precoz y la urgencia de implementar una normativa nacional referente al síndrome de Tourette.

En conmemoración del Día Mundial de Concientización sobre el Síndrome de Tourette, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se unió a la iniciativa internacional iluminando varias de sus construcciones emblemáticas. Desde las 19 hasta casi la medianoche, el Puente de la Mujer, el Planetario, la Usina del Arte y el Monumento a los Españoles se tiñeron de color turquesa con el objetivo de aumentar la sensibilización pública acerca de la necesidad de contar con información precisa, promover la detección temprana y destacar la urgencia de una legislación nacional que proteja a quienes viven con este trastorno neuropsiquiátrico.

El proyecto, promovido por el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, contó con la colaboración de la Asociación Argentina para el Síndrome de Tourette (AAST), organización comprometida con la divulgación y sensibilización acerca de esta condición. La selección del 7 de junio no fue fortuita: esta fecha rinde homenaje a la Dra. Mary Robertson, renombrada neuropsiquiatra británica, conocida internacionalmente por sus más de cien estudios científicos relacionados con el síndrome de Tourette y su dedicación al acompañamiento a quienes la padecen.

El trastorno de Tourette, identificado inicialmente en 1885 por el neurólogo francés Georges Gilles de la Tourette, se presenta mediante movimientos y sonidos involuntarios denominados tics motores y vocales, que generalmente emergen durante la niñez o adolescencia. Si bien las manifestaciones pueden variar en su intensidad y regularidad, es fundamental resaltar que menos del 15 % de los casos incluyen coprolalia, el signo más emblemático de esta condición, consistente en la expresión espontánea de palabras vulgares o insultos. Aunque esta característica es poco frecuente, ha contribuido notablemente a la discriminación de quienes lo sufren, complicando su inclusión en la sociedad.

Además de las manifestaciones motoras y vocales, el síndrome de Tourette frecuentemente se presenta junto a otras condiciones como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastornos obsesivo-compulsivos (TOC), desequilibrios emocionales, ansiedad y dificultades en el aprendizaje. Estas patologías concurrentes dificultan aún más la identificación y el abordaje terapéutico, evidenciando la urgencia de fortalecer la sensibilización y la formación, especialmente en el entorno escolar.

En definitiva, el síndrome de Tourette es una condición compleja que va más allá de los tics característicos, implicando una serie de desafíos adicionales que afectan tanto a quienes lo padecen como a su entorno. Por ello, resulta fundamental promover el conocimiento adecuado, la detección temprana y el desarrollo de políticas inclusivas que garanticen el acompañamiento integral y la integración social de las personas afectadas.

Por Edición Digital

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