Con la dirección renovada de Gonzalo Demaría y Cristian Scotto, el Teatro Nacional Cervantes aspira a revitalizar su legado tradicional y alcanzar reconocimiento global. Centrándose en la restauración arquitectónica, la incorporación de obras contemporáneas y el establecimiento de vínculos con escenarios extranjeros, la institución pretende reinventarse desde su esencia.
El emblemático Teatro Nacional Cervantes comenzó una renovación destinada a restaurar su prestigio histórico y reafirmar su lugar en los escenarios culturales locales y globales. Desde que Gonzalo Demaría y Cristian Scotto asumieron en marzo de 2024, la institución se enfoca en reorganizar su gestión interna, preservar su legado tangible e intangible, y potenciar alianzas externas, especialmente con el territorio español.
Desde su incorporación en diciembre de 2023, Demaría y Scotto impulsaron una reorganización que inició con la renovación visual del recinto. “Queremos devolverle la belleza. Recuperar la experiencia de entrar y ver esa balaustrada dorada, lo que es este edificio, como fue pensado por María Guerrero”, señaló Demaría.
Demás y Scotto organizan su administración en tres pilares esenciales: estructurar y fortalecer; preservar el legado tangible y simbólico; y expandir su alcance global. En este marco, el director teatral subrayó que “este es el único teatro Nacional” y remarcó la importancia de realzar su prestigio, contrastándolo con ejemplos internacionales como Francia, donde diversas salas nacionales conviven en una sola urbe.
Por otro lado, Scotto, comentó: “Nos encontramos con equipos muy apasionados… Inclusive creo que este desorden del que hablamos tiene que ver también con este pulso de hacer, inclusive en las peores circunstancias”.
Por otro lado, la administración se enfoca en rescatar piezas históricas que permanecieron relegadas con el paso de los años. Un caso destacado es la conservación de trajes creados por Raúl Soldi para la obra “Las Mujeres Sabias” de Molière, usados por figuras icónicas como Violeta Antier y Lydia Lamaison. Paralelamente, el teatro impulsa la incorporación de dramaturgias contemporáneas nacionales, subrayando la necesidad de fomentar el talento autóctono sin perder el vínculo con sus orígenes y la herencia que lo caracteriza.
La proyección global del Cervantes constituye un pilar fundamental dentro del nuevo liderazgo. Demaría, que aprovechó una visita particular a Madrid para estrechar vínculos con la escena teatral ibérica, subrayó: “Este teatro se llama Cervantes, no José Hernández ni Martín Fierro. Lo creó María Guerrero, no Pepe Podestá. Y hay que hacerse cargo de esa tradición”. La intención de la gestión es restablecer vínculos históricos con teatros de España y otros países, creando oportunidades para la coproducción y la experimentación en el ámbito teatral internacional.
Cristian Scotto, en cambio, enfatizó la doble función de la institución: tanto doméstica como global. Mientras el Cervantes intenta recuperar su posición dentro del ámbito teatral internacional, también confirma su dedicación hacia el teatro nacional y su esencia federal, distribuyendo obras por diversas regiones argentinas y trabajando junto a creadores regionales en cada territorio.
Con una asignación económica de 4.771.276.000 pesos para 2023, el teatro consiguió sostener su cartelera pese a limitaciones financieras. “No dejará de haber obras en las tres salas en ningún momento del año”, afirmó Scotto. Asimismo, resaltó la permanencia de iniciativas esenciales, como funciones inclusivas para personas con discapacidad, actividades en lengua de señas y programas educativos que facilitan el acceso a las obras desde instituciones escolares de todo el territorio nacional.
Por Edición Digital

