El reconocido referente del tango ofreció su presentación más memorable en el emblemático Teatro Colón de la ciudad. Una manifestación sindical amenazó con impedir el homenaje, sin embargo, se reacomodó la fecha y la música porteña vivió su velada más brillante y celebrada.
Han pasado cuatro décadas y para quienes vivieron aquella primavera alfonsinista y estuvieron presentes, parece que el tiempo se detuvo. La añoranza por el tango, la expresión musical más emblemática de Buenos Aires, nos transporta al 26 de diciembre de 1985 para rememorar el último gran acontecimiento tanguero: la función que Osvaldo Pugliese junto a su orquesta ofrecieron frente a un Teatro Colón repleto de seguidores que desafiaron todas las normas de un espacio lírico, aplaudiendo y vitoreando mientras escuchaban con intensidad al maestro, quien finalmente, pese a prohibiciones, desconfianzas e incluso encarcelamientos por su firme postura política, pudo presentarse en el Colón.
Los seguidores de Osvaldo Pugliese asistieron no solo para oír al Maestro, quien ofreció una presentación inolvidable junto a sus intérpretes y antiguos integrantes que ya no formaban parte de la agrupación. Llegaron para celebrar como si su conjunto hubiera obtenido un título, disfrutando cada pieza desde los primeros compases. Tanto el director como sus músicos estuvieron a la altura, interpretando todos los tangos tradicionales que componían el repertorio de 1985, además de una Yumba impresionante junto a los artistas que habían acompañado a la orquesta durante este tiempo.
Aquella velada resultó encantadora, irrepetible y llena de emociones únicas. El cálido estímulo de su madre Aurelia, quien al escucharlo practicar solía exclamar “¡Al Colón!” como muestra de orgullo y reconocimiento, se hizo realidad esa noche. Los boletos se vendieron completamente en cuestión de horas, el espectáculo se emitió en vivo por Canal 13 y se documentó en un disco doble, con cubierta elegante, blanca y adornada con una rosa, que actualmente se considera una pieza de colección, aunque también se puede reproducir en cualquier servicio digital.
La presentación estaba prevista para el 18 de diciembre; sin embargo, una manifestación sindical de empleados del municipio forzó su aplazamiento. Aunque existía la posibilidad de que no pudiera reagendarse, el músico decidió apoyar a quienes trabajaban. En definitiva, Pugliese siempre se reconoció como un auténtico “trabajador” del tango.
Sin embargo, la actuación de Pugliese en el Colón superó todas las expectativas. Durante un destacado pasaje de la orquesta, posiblemente la última gran alineación del Maestro, con Adrián Guida y Abel Córdoba como voces principales, ofrecieron una interpretación que estuvo a la altura del imponente teatro. La velada constituyó una reivindicación tanto del propio Pugliese como del tango, que únicamente en situaciones extraordinarias había ocupado un escenario de semejante prestigio.
Los seguidores del Maestro festejaron con entusiasmo cada interpretación mientras él celebraba sus ocho décadas, y se emocionaron profundamente cuando se desarrolló lo que Carlos Marcelo Thiery denominó en un artículo como “La Yumba más grande del mundo”. A este homenaje se incorporaron, entre otros músicos, Oscar Herrero, Alcides Rossi, Ismael Spitalnik, Arturo Penón, Julián Plaza, el imponente Osvaldo Ruggero y Daniel Binelli, recordando así la monumental presentación de las Bandas Eternas de Luis Alberto Spinetta.
El grupo de Osvaldo interpretó las composiciones clásicas que formaban parte de su colección de aquellos tiempos. Entre ellas se contaron Arrabal, A Evaristo Carriego, Copacabana, Almagro, Milonga para Gardel, Mala Junta, Chiqué y La Mariposa, piezas que provocaron gran entusiasmo entre los espectadores, quienes se dejaron llevar desde el primer momento en que Pugliese subió al escenario. Además, la multitud reaccionó con gran emoción ante Recuerdo, considerado su tango más emblemático, y también ante La Yumba, la obra que simbolizaba a la orquesta.
Han transcurrido cuarenta años desde aquella presentación irrepetible y excepcional. Sin embargo, al revisarse las filmaciones y registros sonoros, se percibe que el maestro Pugliese, al igual que Carlos Gardel, por así decirlo, perfecciona su interpretación de La Yumba con el paso del tiempo.
Por Edición Digital

