Alrededor de 700 árboles de esta variedad se encuentran repartidos en distintos puntos de la Ciudad, incluyendo calles, espacios públicos y áreas recreativas. Algunos de los más destacados pueden apreciarse en la Plaza República de Chile, mientras que otros conjuntos sobresalen en las inmediaciones de los cementerios de Recoleta y Chacarita.
Aunque muchas especies presentes en la Ciudad ya quedaron sin hojas debido a las bajas temperaturas, el ginkgo biloba atraviesa su momento de mayor atractivo visual. Con tonalidades amarillas intensas que cubren por completo sus ramas, este árbol resalta en distintos sectores urbanos y aporta una imagen llamativa en avenidas, espacios verdes y paseos públicos durante las últimas semanas previas al invierno.
Actualmente, se registran alrededor de 750 árboles de esta variedad en distintos puntos de Buenos Aires. Los expertos la identifican como una de las especies vegetales más antiguas que aún sobreviven en la actualidad. Proveniente del territorio chino, su historia se remonta a más de 200 millones de años, de acuerdo con estudios científicos, lo que significa que ya formaba parte de la Tierra mucho antes de la extinción de los dinosaurios.
Las hojas de esta especie, fácilmente reconocibles por su silueta abierta y redondeada, modifican su coloración a medida que avanza la temporada fría. Dejan atrás los tonos verdes para adoptar una apariencia amarilla muy llamativa debido a un fenómeno biológico que reduce progresivamente la presencia de pigmentos responsables de la fotosíntesis cuando desciende la temperatura.
Uno de los lugares más reconocidos para apreciar estos árboles se encuentra sobre la calle Junín, en las inmediaciones del Cementerio de la Recoleta. En ese sector, las copas generan un atractivo paseo arbolado que suele aparecer en numerosas fotografías tomadas en la Ciudad. Una situación similar ocurre en el tramo ubicado sobre la avenida Jorge Newbery, próximo al Cementerio de la Chacarita, donde también pueden observarse destacados ejemplares de esta especie.
Estos ejemplares también están presentes en distintos espacios públicos, entre ellos el Jardín Japonés, Plaza Sicilia, Plaza Holanda, Parque Paseo de las Américas y Plaza República de Chile. En este último sitio se conserva un conjunto de ginkgos reconocido oficialmente por su relevancia cultural e histórica, ya que fue distinguido por la Ciudad como parte de su patrimonio arbóreo y recuerda a ciudadanos chilenos afectados por la represión estatal.
La capacidad de supervivencia de esta especie quedó en evidencia luego del ataque nuclear sobre Hiroshima en 1945. Varios árboles que se encontraban a corta distancia del lugar donde ocurrió la detonación consiguieron volver a crecer con el paso del tiempo y aún permanecen en territorio japonés, donde son considerados emblemas de esperanza y convivencia. Más allá de su atractivo visual, esta variedad también es reconocida por su extensa vida útil y por su utilización tradicional en distintas prácticas de la medicina oriental.
Por Edición Digital

