Creado en el contexto de la pandemia y mantenido por alumnos de doce unidades académicas, el proyecto coordina todos los jueves la elaboración y distribución de comidas calientes, además de ropa de abrigo y mantas destinadas a personas que viven en la vía pública.
Todos los jueves, con la llegada del frío y el avance de la temporada invernal en la ciudad, alumnos y colaboradores se juntan para llevar alimentos calientes y prendas de abrigo a personas que duermen en la vía pública. La iniciativa Plato Caliente, que surgió en tiempos de pandemia, continuó activa a lo largo de seis años y en la actualidad reúne a doce facultades. Su finalidad es brindar apoyo a personas sin vivienda fija, que esperan semanalmente la llegada de alimentos, ropa y otros elementos básicos.
Cada siete días, entre veinte y treinta personas que colaboran de forma voluntaria, sumadas a quienes cocinan en el espacio del Bar Saludable de la Facultad de Nutrición, se encargan de distribuir cerca de 130 porciones de comida. El proyecto reúne hoy a doce facultades y se sostiene también gracias a aportes de alimentos, prendas de vestir y mantas que vecinos y vecinas acercan a diferentes lugares de Buenos Aires.
El proyecto Plato Caliente se lleva adelante gracias a la organización de estudiantes y llama a la comunidad a colaborar con la entrega de elementos básicos. La iniciativa requiere una atención especial durante las jornadas de frío fuerte. Quienes coordinan la actividad señalan que, en este momento, lo más solicitado son prendas de abrigo y mantas, debido al inicio del invierno.
Bianca Griffiths Campos, quien preside el Centro de Estudiantes de Nutrición, señaló en que el proyecto surgió durante 2020 y logró mantenerse activo gracias al esfuerzo constante de los estudiantes. Según indicó, “Plato Caliente entregó más de 60.000 platos y sumó a más de 15.000 voluntarios en seis años”.
Axel Zalla Santos, al frente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), indicó que la mayor parte de las colaboraciones llega desde personas particulares y también de los mismos alumnos. Según explicó, cuando los participantes asisten a capacitaciones de primeros auxilios u otras propuestas dentro de las facultades, suelen aportar productos alimenticios de larga duración que luego se derivan al proyecto Plato Caliente.
Por Edición Digital

