Se calcula que alrededor del 20% de los accidentes mortales en la Ciudad de Buenos Aires están relacionados con el consumo de alcohol, lo que refuerza la importancia de los operativos de control como una herramienta clave para reducir la siniestralidad vial; en ese marco, el cuerpo de Agentes de Tránsito de la ciudad realiza estas verificaciones de manera ininterrumpida durante todo el año.
Con motivo de las celebraciones de fin de año, el Gobierno porteño implementará un refuerzo especial en los controles de alcoholemia, incrementando la cantidad de operativos mediante la instalación de una veintena de dispositivos en puntos clave distribuidos por distintos sectores de la Ciudad de Buenos Aires.
El procedimiento de control comienza con la revisión de la documentación obligatoria del conductor, como la licencia habilitante, la cédula del vehículo y el comprobante de seguro, para luego avanzar con una prueba preliminar mediante un dispositivo detector de alcohol en el aliento; si este indica presencia, se realiza un test posterior con alcoholímetro para precisar la graduación alcohólica.
Las penalidades varían según la concentración de alcohol detectada: si el resultado oscila entre 0,5 y 0,99 gramos por litro, se aplicará una inhabilitación del permiso de conducir de entre dos y cuatro meses, además de una multa que puede ir desde 150 a 1.000 unidades fijas; en casos donde el dosaje sea igual o superior a 1 gramo por litro, la inhabilitación se extenderá de cuatro meses a dos años, siendo esta sanción de cumplimiento obligatorio.
Las infracciones por alcoholemia pueden derivar en una contravención que va desde 300 a 2.000 unidades fijas, equivalentes a montos entre $43.998 y $293.320, o bien en una sanción de uno a diez días de arresto. En cuanto a los antecedentes recientes, entre 2016 y noviembre de 2023, los operativos de control crecieron más del 200%, pasando de 119.772 a 372.904 intervenciones, mientras que el porcentaje de casos positivos se redujo notablemente, de un 3,3% a un 1,2%.
Durante 2023 se realizaron, en promedio diario, más de 1.100 verificaciones de alcoholemia en la Ciudad, y como resultado de estos operativos, se identificaron alrededor de catorce personas por jornada conduciendo con presencia de alcohol en sangre.
Desde febrero de 2022, la legislación establece que quienes obtengan un resultado positivo en un control de alcoholemia perderán automáticamente su licencia de conducir por al menos dos meses, debiendo completar además un curso obligatorio de Seguridad Vial para poder recuperarla.
Entre enero y noviembre se efectuaron 372.904 controles de alcoholemia, un 12,3 % más que en 2022, con un promedio diario de 1.100 pruebas y 14 conductores que dieron positivo cada día; en ese período se retiraron 4.505 licencias, recordando además que está prohibido que un acompañante tome el volante durante el viaje.
Por Edición Digital

