EDICIÓN DIGITAL

Los humedales porteños, claves en la lucha contra el calor y el cambio climático

En un contexto de olas de calor, los humedales de la Ciudad de Buenos Aires emergen como protagonistas fundamentales. Ocupando más de 73 hectáreas en las Reservas Ecológicas, estos ecosistemas no solo ofrecen refugio climático, sino que también desempeñan un papel crucial en la absorción de agua y la mejora de la calidad de vida.

Las primeras altas temperaturas del año afectan a Buenos Aires y a ocho provincias argentinas, dando relevancia a los humedales presentes en las Reservas Ecológicas de la Ciudad. Con más de 73 hectáreas en las áreas de Ciudad Universitaria, Costanera Norte, Costanera Sur y Lago Lugano, estos ecosistemas se erigen como refugios climáticos esenciales. 

En épocas de clima elevado, los humedales actúan como verdaderos pulmones verdes, permitiendo a las personas encontrar alivio y resguardarse del calor. Ignacio Suarez de la Rosa, director general de Áreas de Conservación y Restauración Ambiental, destaca su importancia al afirmar: “Las Reservas Ecológicas urbanas son grandes pulmones verdes en la Ciudad, en ellos podemos encontrar la presencia de humedales, fundamentales para mejorar la calidad de vida de los vecinos y conservar la biodiversidad”.

Además de su papel en la mitigación de las altas temperaturas, estos humedales, como la Laguna de los Coipos en la Reserva Ecológica Costanera Sur, absorben extra agua en momentos de tormenta, actuando como esponjas naturales. Este fenómeno no solo contribuye a mantener la temperatura local, sino que también optimiza la calidad del aire y sirve como defensa contra las crecidas.

“En estos días de altas temperaturas, los humedales se convierten en agentes activos en la regulación del clima al absorber y almacenar considerables cantidades de carbono. Esto no solo contribuye a atenuar los impactos del cambio climático, sino que también favorece la creación de un entorno urbano más sostenible y resistente”, destaca Suarez de la Rosa.

El humedal de la Laguna de los Coipos, con sus 23 hectáreas, es reconocido por su capacidad para alimentar y criar la fauna nativa, así como por desempeñar un papel clave en la absorción de dióxido de carbono. Su importancia se refuerza al ser parte de la Convención de Ramsar, reconocimiento mundial a la relevancia de estos espacios.

La Reserva Costanera Sur, declarada sitio Ramsar en 2005, se destaca por un master plan hídrico que ha permitido la restauración de lagunas y humedales. Este proyecto no solo contribuye a la conservación de la biodiversidad sino que, al aumentar la humedad, actúa como cortafuegos natural, reduciendo la probabilidad de incendios.

Las Reservas Ecológicas, ya sea en Ciudad Universitaria, Costanera Norte, Costanera Sur o Lago Lugano, se erigen en terrenos ganados al río y reclamados por la naturaleza. Estos espacios, que albergan bosques, pastizales, lagunas y bañados, han propiciado la expansión de la vegetación y la diversidad de especies de aves, mamíferos, reptiles e insectos.

Por su parte, la Reserva Ecológica Lago Lugano, antes un depósito clandestino de residuos, actualmente ocupa 36 hectáreas protegidas. Su diversidad de flora y fauna contribuye a la educación ambiental y la investigación científica.

La importancia de los humedales en Argentina se refleja en la ratificación de la Convención sobre los Humedales en 1991. El país cuenta con 23 Humedales de Importancia Internacional, abarcando más de 5.6 millones de hectáreas. Entre ellos, los humedales de Península Valdés en Chubut, Laguna de los Pozuelos en Jujuy, Palmar de Yatay en Entre Ríos, Lagunas y Esteros del Iberá en Corrientes, y la Reserva Ecológica Costanera Sur en Buenos Aires.

En este contexto, la celebración del Día Mundial de los Humedales el 2 de febrero cobra especial relevancia. La Subsecretaría de Ambiente porteña, a través de la Dirección General de Áreas de Conservación y Restauración Ambiental, lidera la gestión y cuidado de las tres reservas de la ciudad.

En un mundo que lucha contra el cambio climático, los humedales porteños se posicionan como actores clave, ofreciendo beneficios ecosistémicos y contribuyendo al bienestar de la población. La apreciación de estos espacios como elementos educativos, científicos y perceptuales refuerza su importancia en la construcción de un entorno urbano sostenible.

Por Edición Digital

Artículos Relacionados

Los pasos clave para separar residuos y reciclar en casa

Edición Digital

Buenos Aires: ¡Ciudad Mágica y Florecida!

Edición Digital

El crecimiento de los bosques verticales en La Ciudad

Edición Digital