Investigaciones recientes revelan que el insecto transmisor demuestra una creciente adaptación a los ambientes fríos, un comportamiento asociado tanto al calentamiento global como a su notable capacidad de supervivencia.
Durante este año, Argentina enfrentó su mayor desafío en materia de salud pública debido al avance del dengue. Tradicionalmente, este virus se vincula a los meses calurosos, lo que generaba alivio con el arribo de estaciones más frías. Sin embargo, expertos remarcan que el insecto responsable de su transmisión logra sobrevivir incluso en climas templados, lo que mantiene latente la posibilidad de nuevos casos.
El equipo que estudia insectos en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y el Conicet difundió recientemente un informe centrado en el Aedes aegypti, donde se detalla la preocupante situación relacionada con este vector.
Si bien el descenso de temperatura limitará la formación de sitios de reproducción, la presencia del mosquito no desaparecerá. Esta permanencia se debe, según los expertos, tanto a los efectos del calentamiento global como a la capacidad de adaptación que ha desarrollado la especie.
Los especialistas del Grupo de Estudios sobre Mosquitos analizaron cómo varía la población de Aedes aegypti a lo largo del tiempo y descubrieron que el insecto ha logrado fortalecer su tolerancia al frío. Así lo confirma una publicación reciente de la Sociedad Americana de Entomología, que señala que los ejemplares de esta región muestran una adaptación superior a las temperaturas invernales en comparación con los de otros lugares. Este proceso de adaptación ya se observa en la Ciudad de Buenos Aires.
“Tenemos sensores donde vamos midiendo cómo se va comportando el mosquito a lo largo del año, medimos la positividad, si está poniendo huevos, si se transforman en larvas y si sigue habiendo mosquitos que puedan contagiar”, comentó el jefe de Gobierno, Jorge Macri.
Paralelamente, durante un encuentro realizado en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, investigadores remarcaron la importancia de analizar tanto las alteraciones climáticas como el impacto de El Niño para comprender la expansión del dengue en América Latina. La jornada, impulsada por la Fundación Oswaldo Cruz, reunió a distintos referentes en salud, entre ellos Carlos Melo, especialista en enfermedades virales de la OPS, quien reveló que en las primeras semanas de este año los contagios de dengue en la región se dispararon un 237% en comparación al mismo lapso de 2023. El especialista señaló que este incremento se debe principalmente a la crítica situación sanitaria que atraviesa Brasil, epicentro actual del brote.
Durante 2024, Brasil acumula más de 3,1 millones de contagios, concentrando así el 67,4% del total de infecciones notificadas en América Latina y el Caribe. Mientras tanto, naciones como Paraguay, Argentina y Perú, que también enfrentan brotes significativos, registran cifras inferiores a los 200 mil casos cada una, posicionándose detrás del gigante sudamericano en el conteo regional.
Por Edición Digital

