Dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un labrador se ha convertido en un protagonista clave durante las misiones de emergencia. Zeus, el canino que rastrea, nada y se desplaza en el aire para auxiliar a los habitantes en momentos de peligro, se ha ganado un lugar indispensable en el cuerpo de Bomberos.
Desde su incorporación a la Sección K9 del Cuerpo de Bomberos porteño, Zeus ha dejado claro que supera el rol de simple compañero. Con cerca de dos años y medio, este perro se especializa en encontrar y socorrer a personas durante situaciones de crisis. Junto a su manejador, el bombero profesional Daniel Ezequiel Medina, Zeus ha intervenido en múltiples operativos, sobresaliendo por su destreza y exactitud en las labores de búsqueda.
A comienzos de este año, en un operativo llevado a cabo en Pedro Goyena al 500, Zeus puso en evidencia su habilidad al localizar a una persona atrapada bajo seis metros de restos. Estas proezas reflejan el intenso entrenamiento que recibió desde su ingreso a la unidad. Según Medina, “Adaptamos al perro a estructuras y olores nuevos y, pasados los meses, nos abocamos a la tarea de búsqueda”.
Zeus y su hermana Nala, entregados por una residente de La Boca cuando apenas tenían 45 días, se incorporaron a la División K9 desde muy jóvenes. Los nombres de ambos fueron seleccionados mediante una votación popular en redes sociales, y Medina se mostró especialmente orgulloso de que su perro lleve el nombre “Zeus”. “Fue mi primer perro en la labor de búsqueda y fue con el que me formé”, señala el guía, quien valora profundamente el vínculo que ha desarrollado con su compañero canino.
La formación de Zeus va mucho más allá de localizar personas entre ruinas. Los integrantes de la Unidad Canina deben estar listos para afrontar situaciones en variados escenarios. También de las sesiones en la base de bomberos, que incluyen ejercicios con obstáculos y estructuras inestables, los perros se preparan para misiones acuáticas y para ser trasladados desde helicópteros. Marcos Pastore, bombero experto y manejador de Boa, una pastora belga malinois, explica: “Primero, los subimos con el vehículo detenido; después lo ponemos en marcha y más tarde, cuando ya está acostumbrado, empezamos a volar”.
Medina garantiza: “Evitamos las zonas peligrosas que puedan lesionar al can. Apuntamos siempre a la seguridad de ambos”.
Aunque su entrenamiento es exigente, Zeus y sus colegas caninos mantienen un temperamento amable y sumiso. “Él es muy cariñoso”, resalta Pastore, y Medina añade que el perro “gran compañero” con quien ha compartido prácticas para fortalecer su relación. “Me he quedado días de franco y compartimos prácticas para mejorar el vínculo tan fuerte que hoy tenemos”.
En cada intervención, Zeus convierte su labor en un divertido desafío. Tras localizar a los bomberos ocultos durante las prácticas, el perro vuelve corriendo con su pelota de tenis, su recompensa y fuente principal de entusiasmo. Ese trofeo representa la culminación de una tarea cumplida y fortalece la conexión especial que mantiene con su manejador.
Zeus va más allá de rescatar personas; su compromiso y preparación muestran que un perro puede convertirse en un verdadero héroe durante situaciones de emergencia. Su desempeño en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ejemplifica el impacto vital que los perros de rescate tienen en circunstancias decisivas.
Por Edición Digital

