La administración porteña formó parte de una jornada virtual enfocada en la problemática del descarte de alimentos, compartiendo experiencias y estrategias con diversas urbes latinoamericanas comprometidas con la reducción del desperdicio y la promoción de sistemas alimentarios sostenibles.
Como parte de un ciclo de encuentros virtuales centrados en el impacto de las políticas alimentarias en contextos urbanos de América Latina —impulsado por la red Mercociudades y el Pacto de Milán para una Alimentación Sostenible—, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mediante la labor del programa Escuelas Verdes, expuso su experiencia vinculada a las acciones implementadas en los espacios de alimentación escolar. La intervención tuvo como objetivo difundir las prácticas orientadas a fomentar hábitos responsables, el cuidado del ambiente y el aprovechamiento eficiente de los recursos dentro del sistema educativo.
La actividad virtual fue liderada por el titular de Mercociudades y jefe comunal de Esteban Echeverría, Fernando Gray, junto a la vicejefa de gobierno de Milán, Anna Scavuzzo. Asimismo, intervinieron autoridades de las localidades brasileñas de Curitiba y Recife, quienes presentaron sus propias acciones y aprendizajes vinculados a la gestión alimentaria urbana.
Con una matrícula superior a los 745.000 alumnos distribuidos en aproximadamente 2.800 instituciones educativas tanto estatales como de gestión privada, Buenos Aires se enfrenta a la compleja tarea de administrar más de 7.500 toneladas diarias de desechos, de las cuales cerca del 43% corresponden a restos orgánicos. En este escenario, los comedores presentes en más de 500 establecimientos educativos se convierten en espacios estratégicos para impulsar la concientización ambiental y fomentar prácticas sustentables desde una edad temprana.
En el marco de una propuesta con proyección replicable, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires expuso ante representantes de distintas regiones latinoamericanas una experiencia piloto impulsada por el Programa Escuelas Verdes. La presentación estuvo a cargo de Angélica Gómez Pizarro, responsable de la Gerencia de Educación para la Sustentabilidad, organismo del cual depende la iniciativa. El proyecto, implementado en 35 instituciones educativas con servicio de comedor, promueve la clasificación en origen y el retiro diferenciado de residuos orgánicos. Esta acción se desarrolla de manera coordinada con los equipos de alimentación escolar y en colaboración con el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana.
La propuesta contempla instancias formativas dirigidas a educadores, personal auxiliar, equipos de cocina y empresas prestadoras del servicio alimentario. Los restos orgánicos recolectados son enviados al Centro de Reciclaje porteño, donde se convierten en compost para su posterior aprovechamiento. Desde el inicio del programa experimental, se lograron recuperar más de 89 toneladas de residuos biodegradables, evidenciando resultados concretos en términos de sostenibilidad y gestión ambiental responsable.
En la actualidad, la iniciativa transita una etapa de crecimiento progresivo, con miras a su implementación en la totalidad de los establecimientos educativos que brindan servicio de alimentación. Esta ampliación permitiría optimizar la gestión de residuos biodegradables a gran escala y contribuir significativamente a la reducción del impacto ambiental en el sistema escolar porteño.
La exposición se desarrolló en el contexto de un enriquecedor espacio de diálogo junto a diversas urbes de América Latina, entre ellas Rosario, Quito, Guadalajara, São Paulo, Montevideo, Canelones, Tandil y Bogotá, congregando a referentes regionales involucrados en el desarrollo de estrategias alimentarias sostenibles en entornos urbanos. Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se sostiene con firmeza que esta línea de acción constituye una experiencia adaptable a otros territorios comprometidos con la construcción de un porvenir más equitativo, inclusivo y ambientalmente responsable. Esta experiencia reafirma el principio de que la transformación climática sólo es posible si va de la mano de una educación integral y consciente.
Por Edición Digital

