La versión actual arrancó el primer día del mes anterior y continuará hasta inicios del próximo.
El organismo responsable dentro del área cultural porteña comunicó que las celebraciones y desfiles inician la primera semana del segundo mes del calendario y continuarán en las jornadas siguientes (sábados y domingos), abarcando también los días no laborables del 3 y 4 de marzo, correspondientes al inicio de la semana.
Dentro de este contexto, el representante de Murgas Del Circuito Festivo Porteño, Felipe Fiscina, destacó que el reciente sábado comenzaron ocho desfiles simultáneos en la capital.
“Es particular este Carnaval porque tiene 12 noches, arrancó el 1 de febrero y el feriado de Carnaval es en marzo, así que vamos a tener un Carnaval lindo, extendido, con más de 20 corsos en CABA”, detalló, en una charla con la 750.
“Hay una característica del carnaval porteño de, cada vez que nos sentamos con el Gobierno de la Ciudad, que han pasado distintas gestiones, recordarles que el carnaval se festeja en cada barrio, con su idiosincrasia y su manera de festejarlo, por eso es importante sostener los corsos barriales”, señaló.
El Carnaval y su trayectoria
Desde 1700, esta celebración pasó a ser un evento fundamental y emblema del folclore porteño. Con el paso del tiempo, la costumbre se fortaleció, ofreciendo un ámbito de reunión e igualdad para la comunidad.
Esta festividad representa una expresión con profundo valor tradicional y cultural, donde comparsas y conjuntos desempeñan un papel central. Año tras año, alegran el segundo mes con movimientos, sonidos y percusión en los distintos desfiles porteños. A lo largo de las veladas, son examinadas según sus melodías, presentaciones y organización, además de su vestimenta, danzas, cadencias y número de intérpretes en actuación.
Sin embargo, esta festividad trasciende el segundo mes: además del evento principal en cada temporada estival, el ámbito murguero organiza prácticas, capacitaciones, presentaciones y propuestas comunitarias en espacios artísticos, escenarios y parques a lo largo de los doce meses.
Asistir al Carnaval porteño es sumergirse en una experiencia vibrante que combina historia, cultura y celebración popular. Cada desfile es una explosión de colores, música y energía, donde las murgas despliegan su arte con trajes deslumbrantes, coreografías contagiosas y ritmos que invitan a bailar. Más que un simple espectáculo, es un espacio de encuentro, identidad y alegría compartida, donde vecinos y vecinas disfrutan juntos de una tradición que sigue creciendo año tras año. Vivir esta fiesta es sentir el pulso de la Ciudad en su máxima expresión.
Por Edición Digital

