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Las magnolias centenarias que permanecen como vestigios históricos

Las Magnolias del Protomedicato, árboles milenarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, albergan relatos históricos. Localizadas en la Escuela Guillermo Rawson, constituyen patrimonio cultural y punto de interés para visitantes y residentes.

En pleno distrito de San Telmo, sobre la avenida Humberto Primo, dos imponentes ejemplares de Magnolia Grandiflora se alzan como testigos de más de dos siglos del pasado porteño. Con una altura superior a los 15 metros, estos ejemplares, denominados “del Protomedicato”, constituyen los árboles más antiguos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que permanecen en pie. Plantados a fines del siglo XVIII o comienzos del XIX por la orden bethlemita, una comunidad religiosa dedicada al cuidado de enfermos, estas reliquias naturales no solo adornan el paisaje, sino que también resguardan relatos de la primera Escuela de Medicina local y un hospital masculino.

Carmen, asistente de la Escuela Guillermo Rawson, ha sido durante veinte años una de las cuidadoras de estos ejemplares. “Estamos atentos a las hojas: si se ponen marrones, intensificamos el riego. No usamos abonos; todo lo que cae del árbol se queda en el cantero, y eso los nutre”, señala, describiendo los cuidados precisos que garantizan su bienestar.

El terreno que actualmente alberga la Escuela Guillermo Rawson, establecida en 1887, formaba parte originalmente del Protomedicato, donde la orden bethlemita sembró las magnolias. Desde 1969, estos ejemplares están registrados como “Árbol Histórico”. Cada noviembre, su florecimiento blanco y aromático cautiva tanto a estudiantes que gozan de su frescura como a visitantes que desean capturar su esplendor en imágenes.

La directora de la escuela, Natalia Lemir, declaró:. “A veces hacen Plástica bajo sus ramas o leen ahí. Les tienen mucho respeto y las consideran parte de nuestra historia. Por eso no juegan cerca de los canteros”, comenta. Además, las magnolias son protagonistas de los actos escolares y las obras de arte que decoran la institución.  

El mantenimiento de estas magnolias constituye una labor colaborativa entre la institución educativa y los organismos gubernamentales locales. Según Damián Pérez, representante de la Dirección General de Áreas Verdes y Arborización, las magnolias son sometidas a revisiones periódicas para valorar su estado y conformación.“Las podas son mínimas, enfocadas en la limpieza de ramas secas o enfermas, respetando su desarrollo natural”, afirma.  

En un momento, uno de los ejemplares sufrió una seria dolencia que amenazó su existencia. Carmen rememora cómo expertos provenientes de Holanda y Alemania intervinieron para su rehabilitación. “Apuntalaron el árbol, trataron sus raíces y movieron la tierra. Desde entonces, mejoró muchísimo”.

Además de su importancia patrimonial, las magnolias del Protomedicato se transformaron en un lugar de reunión y un emblema de unión para los residentes de San Telmo. Carmen, que diariamente se traslada desde Gerli para desempeñarse en la institución, halla en estos ejemplares una fuente de motivación y felicidad. “Verlos me cambia el día. Es una maravilla tenerlos y saber que los chicos los cuidan”, expresa.  

Estas majestuosas magnolias representan mucho más que árboles centenarios; son guardianes vivientes de la memoria histórica y cultural de Buenos Aires. Su preservación refleja el compromiso colectivo por mantener viva la identidad porteña, conectando pasado y presente a través de un legado natural invaluable que sigue inspirando a generaciones.

Por Edición Digital

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