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Estudiantes impulsan la producción de nutrientes para sistemas hidropónicos de toda la Ciudad

El Instituto Técnico N.º 08 «Paula Albarracín de Sarmiento», en colaboración con la iniciativa Centros Educativos Sustentables, promueve la elaboración de soluciones nutritivas destinadas a cultivos hidropónicos en distintos establecimientos de la Ciudad.

A partir de 2018, la colaboración entre la iniciativa Programa Escuelas Verdes y la Escuela Técnica N.° 8 «Paula Albarracin de Sarmiento» D.E. 13, tiene como propósito brindar a distintos establecimientos educativos de la Ciudad de Buenos Aires la posibilidad de desarrollar y poner en práctica sistemas de cultivo hidropónico de base flotante, también denominados métodos de producción económica. Este procedimiento de cultivo posibilita a las instituciones escolares producir vegetales y alimentos en áreas limitadas, utilizando escasos recursos financieros y aprovechando materiales reutilizables.

Con el fin de concretar esta iniciativa de alcance expansivo, el programa Escuelas Verdes provee los materiales indispensables para la creación de compuestos nutritivos, elaborados por alumnos de quinto y sexto año del Instituto Técnico N.º 8. Guiados por sus profesores y mediante la aplicación de fórmulas químicas, los estudiantes consiguen sustituir los elementos minerales que las plantas suelen absorber del suelo, generando así una mezcla enriquecida que garantiza su adecuado crecimiento dentro de este modelo de cultivo.

Hasta el presente, esta cooperación entre ambas entidades hizo posible la elaboración de más de veinticinco mil litros de mezcla nutritiva, los cuales fueron distribuidos a más de ciento treinta y ocho instituciones educativas en Buenos Aires.

El sistema hidropónico de base suspendida consiste en una técnica de cultivo en la cual las plantas se mantienen sobre una superficie flotante, usualmente compuesta por materiales como espuma o poliestireno, mientras sus raíces permanecen sumergidas en una mezcla líquida cargada de oxígeno y minerales. Este procedimiento favorece una incorporación eficiente de agua y nutrientes, impulsando el desarrollo saludable de los cultivos.

La oportunidad de introducir este tipo de cultivo en los establecimientos educativos no solo facilita la obtención de vegetales y alimentos en áreas pequeñas y con recursos limitados, sino que su valor principal radica en la experiencia formativa y aplicada que se genera en el ámbito escolar. Esta práctica incide de manera directa en los alumnos, en el entorno institucional y en los núcleos familiares, dado que su implementación puede reproducirse fácilmente en cualquier casa.

Difundir esta idea entre las generaciones actuales y venideras mediante experiencias pedagógicas concretas constituye un logro significativo. Establecer ámbitos de aprendizaje que impulsen la cooperación entre instituciones escolares y grupos familiares favorece la construcción de vínculos sólidos, mejorando entornos formativos más saludables que contribuyen al equilibrio emocional de los estudiantes y apoyan la creación de un futuro ecológico.

Un caso representativo de colaboración en red se desarrolla desde 2016 entre el Instituto Técnico N.º 08 «Paula Albarracín de Sarmiento» D.E. 13 y el Instituto La Candelaria, quienes, mediante distintos proyectos como la instalación de sistemas hidropónicos, acuapónicos y de base flotante, así como la creación del biocorredor ex Olimpo, no sólo consolidaron la cooperación entre ambas comunidades educativas, sino que también sentaron las bases para el desarrollo de iniciativas y soluciones que actualmente se aplican en numerosas escuelas porteñas.

Por Edición Digital

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